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11月4日 Fluyan mis lágrimas (fragmento)
Algo le cayó de la nariz a la tela de la chaqueta. Dios mío,
pensó horrorizado. Otra vez estoy llorando. No, pensó. Es un reflejo. De fatiga y preocupación. No significa nada. ¿Por qué llora un hombre?, se preguntó. No lo hace como las mujeres, no como ellas. No por sentimentalismo. Un hombre llora por la pérdida de algo, de algo vivo.
Un hombre llora por un animal enfermo que sabe que no sanará. Por la muerte de un niño: por eso llora un hombre. Pero no por que algo sea triste. Un hombre, pensó, no llora por el futuro o por el pasado, sino por el presente. Philip K. Dick 11月3日 Aspiración
Preferiría aprender a no cometer más errores
a tener que volver a decirte:
lo siento 8月24日 Sin tí y contigo![]() Llorar la misma lágrima, ver abrirse la misma cicatriz en la frente, sangrar nuevamente en rojo, repetir el mismo verso de mi triste canción: "Lo siento, caí otra vez". Eso dice una sola cosa de mí, no soy perfecto... Las rocas se partieron al ver mi pena, juré al Altísimo no fallar: no pasar por las islas de las sirenas, pero ya sabes el coro mi canción: "Lo siento, caí otra vez". Eso dice una sola cosa de mí, no soy perfecto... Bajé al averno como Orfeo (mil veces) para buscar la respuesta a mi pregunta: ¿Puede un hombre tropezar con la misma piedra? y mil veces se me escapa la respuesta en momentos en que creo ver la luz. Yo que vencí titanes, yo que vestí con mis palabras de perla y rubí a las diosas del Olimpo, yo que me convertí en viento, en fuego en amor; yo que creí y vi, yo que vi y sentí. ¿Cómo pude equivocarme de nuevo? Y es que sin ti, mi barco no tiene puerto, no tiene rumbo, no tiene brújula. Contigo, no hacen faltan mapas, basta mirar el cielo y seguir "El camino de la estrella", basta saber que el sol se duerme al oeste, que es donde estás tú. Jean Paul Preciado 5月30日 Sueño con serpientes Hay hombres que luchan un día
Sueño con serpientes(Bertolt Brecht) 5月19日 Toco tu boca“Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana lira, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde una aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultaneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua”. De "Rayuela", Julio Cortázar 5月1日 NO ES QUE MUERA DE AMOR - JAIME SABINES" Muero de ti, amor, de amor de ti, de urgencia mía de mi piel de ti, de mi alma de ti y de mi boca y del insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de mí, muero de ambos, de nosotros, de ese, desgarrado, partido, me muero, te muero, lo morimos.
Morimos en mi cuarto en que estoy solo, en mi cama en que faltas, en la calle donde mi brazo va vacío, en el cine y los parques, los tranvías, los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza y mi mano tu mano y todo yo te sé como yo mismo.
Morimos en el sitio que le he prestado al aire para que estés fuera de mí, y en el lugar en que el aire se acaba cuando te echo mi piel encima y nos conocemos en nosotros, separados del mundo, dichosa, penetrada, y cierto, interminable.
Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos entre los dos, ahora, separados, del uno al otro, diariamente, cayéndonos en múltiples estatuas, en gestos que no vemos, en nuestras manos que nos necesitan.
Nos morimos, amor, muero en tu vientre que no muerdo ni beso, en tus muslos dulcísimos y vivos, en tu carne sin fin, muero de máscaras, de triángulos obscuros e incesantes. Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo, de nuestra muerte, amor, muero, morimos. En el pozo de amor a todas horas, Inconsolable, a gritos, dentro de mí, quiero decir, te llamo te llaman los que nacen, los que vienen de atrás, de ti, los que a ti llegan. Nos morimos, amor, y nada hacemos sino morirnos más, hora tras hora, y escribirnos y hablarnos y morirnos. " |
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